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Los Alpes suizosEn cocheAndrew Bossi — CC BY-SA 2.5 (Wikimedia Commons)

Los Alpes suizos

Oberland bernés y Valais · Suiza

Cuatro días por los Alpes berneses y el Valais que se hacen en coche, pero con una particularidad que hay que tener clara antes de salir: a cuatro de estos sitios NO se puede llegar conduciendo. Zermatt, Mürren y Wengen no admiten vehículos, y al Jungfraujoch no llega ninguna carretera porque está a tres mil cuatrocientos metros. En esos tramos se deja el coche y se sube en tren de cremallera o teleférico, que es precisamente lo que hace especial a esta región.

4 días3 noches218 km7 paradasMejor época: De finales de junio a septiembre, cuando los puertos y los senderos están abiertos y los pastos verdes. Julio y agosto son los meses de más gente y de precios más altos; septiembre da el mismo paisaje con menos aglomeración. En invierno todo funciona pero se convierte en un viaje de esquí, que es otra cosa.

Día 1 · Entre dos lagos y setenta y dos cascadas

Interlaken y Lauterbrunnen · 13 km

InterlakenDietrich Michael Weidmann — CC BY-SA 3.0 (Wikimedia Commons)

Interlaken

cultura

Una ciudad encajada entre dos lagos, el de Thun y el de Brienz, que es el nudo ferroviario de toda la región: de su estación del este salen los trenes a los dos valles. En el prado del Höhematte, en pleno centro, se conservan catorce hectáreas sin edificar desde el siglo XIX para no tapar la vista del Jungfrau.

Consejo

Aviso práctico importante: los trenes a Lauterbrunnen y a Grindelwald salen juntos y se separan en Zweilütschinen. Mira el letrero del vagón antes de subir, porque si te equivocas acabas en el valle contrario.

20 min hasta la siguiente parada · 13 km

Lauterbrunnenchensiyuan — CC BY-SA 4.0 (Wikimedia Commons)

Lauterbrunnen

naturaleza

Un valle en forma de U labrado por un glaciar, con paredes verticales de setecientos metros y setenta y dos cascadas cayendo por ellas. La más conocida es la Staubbach, que se descuelga trescientos metros y el viento deshace en polvo de agua antes de llegar abajo. Tolkien pasó por aquí en 1911, y se cree que este valle le inspiró Rivendel.

Consejo

Hay un sendero llano que recorre el fondo del valle y es lo mejor que se puede hacer aquí. El pueblo se ve en media hora; el valle pide dos.

Día 2 · Un túnel dentro del Eiger

El Jungfraujoch y Grindelwald · cremallera · 50 km

El JungfraujochPhotograph by Mike Peel (www.mikepeel.net). — CC BY-SA 4.0 (Wikimedia Commons)

El Jungfraujoch

historia

La estación de tren más alta de Europa, a tres mil cuatrocientos cincuenta y cuatro metros, en un collado entre el Mönch y el Jungfrau. El tren sube por un túnel excavado dentro del Eiger que se tardó dieciséis años en perforar, de 1896 a 1912, y en el que murieron obreros. Arriba hay un mirador sobre el glaciar de Aletsch, el mayor de los Alpes.

Consejo

Es de las excursiones más caras de Suiza y depende por completo del tiempo: si hay nubes, no ves nada y no devuelven el dinero. Mira la webcam de la cumbre la misma mañana antes de comprar el billete.

GrindelwaldLeonhard Lenz — CC0 (Wikimedia Commons)

Grindelwald

miradores

Un pueblo tendido en un balcón de pastos con la cara norte del Eiger justo encima, mil ochocientos metros de pared vertical que fue durante décadas el problema sin resolver del alpinismo europeo. Desde el pueblo se ve entera, y de cerca se entiende por qué la llamaron el muro de la muerte.

Consejo

Ojo con las estaciones: Grindelwald Terminal, donde llega el teleférico, y la estación del pueblo son paradas distintas y no están al lado. Comprueba cuál te toca antes de bajarte.

Día 3 · El pueblo al que no llega ninguna carretera

Mürren y traslado a Täsch · 155 km

MürrenAndrew Bossi stitched by Marku1988  This panoramic image was created with Autostitch (stitched images may differ from reality). — CC BY-SA 2.5 (Wikimedia Commons)

Mürren

miradores

Un pueblo colgado en una cornisa a mil seiscientos cincuenta metros, sin una sola carretera que llegue hasta él: solo teleférico o el pequeño tren de montaña que viene de Grütschalp. Enfrente, sin nada en medio, tienes el Eiger, el Mönch y el Jungfrau alineados al otro lado del valle.

Consejo

Que no lleguen coches no es una curiosidad: es la razón de venir. Aquí el ruido de fondo son las esquilas y el agua, y eso no se puede fingir.

Día 4 · Veintinueve cuatromiles de una vez

El Gornergrat y Zermatt · sin coche

El GornergratBob Tan — CC BY-SA 4.0 (Wikimedia Commons)

El Gornergrat

miradores

Un tren de cremallera abierto en 1898 sube desde Zermatt hasta los tres mil ochenta y nueve metros en poco más de media hora. Arriba se ven veintinueve cumbres de más de cuatro mil metros a la vez, el glaciar del Gorner extendido abajo y el Cervino de frente, con esa forma de pirámide torcida que no tiene ninguna otra montaña.

Consejo

Siéntate a la derecha en la subida y a la izquierda en la bajada: el Cervino va siempre por ese lado. Y sube pronto, porque la nube de la tarde le tapa la cumbre casi todos los días.

ZermattAndrew Bossi — CC BY-SA 2.5 (Wikimedia Commons)

Zermatt

cultura

Un pueblo de montaña que empezaba a recibir alpinistas cuando, en 1865, Edward Whymper subió el Cervino con seis compañeros. Bajando se rompió una cuerda y cuatro murieron. La noticia dio la vuelta al mundo y convirtió Zermatt en el destino alpino que es hoy.

Consejo

Busca la Hinterdorfstrasse, la calle vieja: hay graneros de madera de varios siglos de antigüedad, alguno de la Edad Media, levantados sobre pilares de piedra con losas planas encima, puestas ahí para que los ratones no pudieran subir. Y el cementerio del pueblo guarda las tumbas de los alpinistas muertos en el Cervino.

Esta escapada está en la app, día a día, con cada parada en el mapa, los trayectos entre ellas y dónde dormir, y la opción de guardarla para cuando no haya cobertura.

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